Prospección y diagnóstico para la construcción de un plan de manejo arqueológico de la Concesión para la Explotación de un Yacimiento de carbón Mineral No. 8650. Cucunubá, Cundinamarca, Octubre 2011 a Noviembre 2011.

Los investigadores de la Fundación Güe Quyne, para el desarrollo del programa de arqueología preventiva de la Concesión para la Explotación de un Yacimiento de carbón Mineral No. 8650, ubicado en jurisdicción del Municipio de Cucunubá, Departamento de Cundinamarca, con un área que comprende una extensión total de 85 hectáreas y 981 metros cuadrados, propusieron realizar un estudio de arqueología preventiva, que además de garantizar la adecuada protección del patrimonio arqueológico con su debido Plan de Manejo Arqueológico, también garantizara el adecuado desarrollo de las labores de explotación de la mina, una vez realizado el estudio arqueológico con su respectivo plan de manejo y con aprobación del ICANH.

Teniendo en cuenta la geomorfología del área y los hallazgos arqueológicos registrados durante la etapa de campo realizada para el estudio, puede inferirse que el área reconocida no se relacionó con asentamientos de sociedades prehispánicas permanentes. Hay que recordar que el sitio se encuentra entre los 2970 y 3020 msnm, que su paisaje es bastante escarpado y que el mismo Simón, cronista del siglo XVII, describía dichas peñas como área de difícil acceso para los españoles. Además, posiblemente cuando los españoles hicieron contacto con los pobladores de este grupo, los hallaron en las zonas bajas, es decir en el valle, donde tuvieron mayor acceso a recursos hídricos. Por otro lado, no existe suficiente evidencia arqueológica, que determine que el área fue ocupada por un periodo prolongado, sino que más bien se utilizó como lugar de pasó entre las sociedades prehispánicas vecinas, posiblemente para el intercambio de productos locales de unos y otros, como la sal y el algodón.

Sin embargo, el haber hallado algunos pocos fragmentos cerámicos en una de las áreas planas del sitio de estudio, donde actualmente habita gente, puede indicar que en cierto momento algunos espacios fueron utilizados como sitios de habitación temporal o algo más permanente que una simple estación de paso para el intercambio de diferentes productos. Sitios de asentamiento que, como detalla Ana María Groot para el valle alto del río Checua, pudieron haber sido “…en terrazas y colinas con alturas por encima del nivel de inundación de la sabana de Bogotá (2006)”.

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